¿Coaching o coerción?

Recientemente, se han dirigido a nosotros numerosas personas preguntando por un “programa de coaching” que funciona desde hace algún tiempo en en el sur de España bajo el nombre de PIDE (Programa de Inteligencia Dinámica Emocional). El programa se presenta como “una oportunidad para descubrir y rediseñar las creencias inconscientes que rigen tu vida, de tal manera que experimentas un profundo cambio en tu habilidad para relacionarte contigo y con los demás, permitiéndote comprometerte sin dudas y con decisión a conseguir tus objetivos y tus sueños más profundos y sinceros con libertad y pasión”.

Desde luego, promete no pocas cosas. Pero ¿qué es PIDE exactamente?. El programa de PIDE poco tiene que ver con el coaching profesional, una especialidad emergente en la que lamentablemente se observa un frecuente aprovechamiento del rótulo “coach” para las más variadas transgresiones.

De acuerdo con las palabras de los principales promotores de PIDE, “en un viaje a Nueva York […] encontramos causalmente Personal Dynamics, un programa de talleres vivenciales de crecimiento personal que marcó un antes y un después en nuestras vidas, que nos dio oportunidades y resultados insospechados y extraordinarios”.

En cuanto a los “instructores” o “facilitadores” o “coaches”, el mismo programa PIDE remarca que “vienen de Estados Unidos […] y son personas de una preparación y cualificación exquisitas”. Ahora bien, lo cierto es que los “instructores” tan sólo tienen la “formación” que recibieron del mismo curso, por lo que se limitan a replicar lo que se hizo sobre ellos. Además, diversos testimonios indican que en los programas de PIDE  alguno de sus “facilitadores” ha tenido ingresos psiquiátricos previos a su condición de “facilitador” o “coach”.

De hecho -y aunque el programa PIDE no lo aclare- el programa de Personal Dynamics forma parte de una extensa plétora de programas conocidos como “seminarios vivenciales en grupo grande” (Large Group Training Awareness, LGAT), alguno de ellos descritos más coloquialmente como “coaching coercitivo”. Personal Dynamics es una de las derivaciones de Lifespring y los seminarios PIDE mantienen la misma estructura y funcionamiento. Aparte de estos seminarios, en nuestro país tenemos también los seminarios de Arquitectura del Éxito, otra empresa ligada directamente a Lifespring y que desarrollan sus cursos desde hace unos seis años.

Lifespring es una empresa privada con claros fines de lucro que fue fundada en 1974 por John Hanley, tras haber sido denunciado por fraude en Iowa y haber participado en los seminarios de Mind Dynamics. Vale la pena no perder de vista que Mind Dynamics, creado por el sacerdote Alexander Everett a inicios de los sesenta -y que es de los primeros grupos de esta clase conocidos- bebía sus fuentes de las teorías de Edgar Cayce, el Rosacrucianismo, la Teosofía, el Método de Control Mental Silva o más tarde de Scientology. De Mind Dynamics se desarrollaría Leadership Dynamics, que canceló sus cursos tras numerosas denuncias; de estos cursos surgirían los dos principales promotores de los dos movimientos más conocidos: est / Forum / Landmark Education (Werner Erhard) y Lifespring (John Hanley).

Las derivaciones posteriores han partido siempre de estos dos movimientos, que en diferentes momentos han compartido sinergias; así, por ejemplo, uno de los responsables de Lifespring, Charles “Raz” Ingrasci, colaboró también con Werner Erhard en la promoción de una filial de est en la URSS y ayudó al desarrollo del programa The Hungry Project, vinculado a Landmark. Además, Ingrasci forma actualmente parte de la Junta Directiva del Instituto Hoffman, que ofrece programas como el Proceso Hoffman de Cuadrinidad, que también guarda muchos parecidos con Lifespring.

Lifespring, al igual est, se extendió rápidamente en los Estados Unidos prometiendo resultados increíbles a sus participantes. No obstante, a mediados de los ochenta, se cursaron más de 30 denuncias de antiguos participantes por daños y secuelas emocionales, lo que llevó a que la compañía tuviera que indemnizar económicamente a antiguos participantes. Y aunque John Hanley negó que Lifespring fuera un duplicado de Erhard Seminars Training (est), algunos autores han señalado claras similitudes entre ambos programas: el empleo de entrenadores autoritarios para hacer cumplir numerosas normas, la exigencia de actitudes fervorosas y aplausos cuando un “miembro comparte con el grupo”, el énfasis en que la razón más que una ayuda puede ser una limitación y el predominio de la acción sobre la razón, el hecho común que  “los graduados son muy leales a la organización […] son reclutados a un alto precio por sus respectivos grupos”, etc.

Tras numerosos pleitos legales, Lifespring se reorganizó a finales de los noventa de forma corporativa reuniendo diversos programas del mismo estilo, entre ellos: Momentus, Seminarios Insight (vinculados a una iglesia y con bastante actividad en Madrid, en Barcelona fueron decayendo los últimos años), Resource Realizations, The Great Life Foundation, Visionworks, The Impact Trainings, Harmony Institute, Spectrum Trainings, Phoenix2000, Vistar/Serendipity, M.I.T.T. (Mastery In Transformational Training), Summit Workshops, Personal Dynamics, Choice Center, Millennium 3, Asia Works, Argentina Works, Chile Works,; MexWorks, Life Learning Ecuador, Perú LifeSymphony, Arquitectura del Éxito España, WorldWorks, Lideres Visión Colombia, Personal Development Centers, LLC, Essential Education, Rising Star Communications, TLC – The Living Course, Humanus Institute, Impacto Vital, Accelerate Trainings, Transformación Vital, etc.

En 1980, 20/20 de la cadena ABC emitió un reportaje de investigación sobre Lifespring en donde el especialista en psiquiatría John G. Clark aseguraba que Lifespring utilizaba procedimientos de manipulación psicológica y reforma del pensamiento característicos de las sectas coercitivas. En 1990 KARE-TV (Canal 11) emitió un corte llamado Mind Games para mostrar la manipulación ejercida en estos seminarios, aunque Lifespring alegó que era puro sensacionalismo.

En mayo de 2004, la cadena televisiva francesa France 3 transmitió en su programa de periodismo de investigación “Pieces à Conviction”, un reportaje que mostraba los métodos de Landmark Education. Voyage au Pays des Noveaux Gourous era una investigación con cámara oculta en un curso básico de Landmark Education que mostraba diversos maltratos verbales y emocionales sobre los participantes y distintos niveles de explotación sobre los mismos, en el marco de un debate en el que participaban especialistas en sectas y antiguos participantes. Como resultado, las autoridades laborales de Francia iniciaron una investigación y Landmark Education cesó sus operaciones en ese país.

Por lo general, todos estos programas suelen constar de tres niveles, un nivel “básico”, otro “avanzado” y otro final de “liderazgo” (aunque pueden añadirse más niveles, como en el caso de PIDE que se abrió un cuarto). Aunque algunos estudios muestran que la mayoría de participantes de esta experiencia encuentran estimulante la participación, existen también otros trabajos que muestran problemas psiquiátricos que pueden aparecer en alguno de estos seminarios vivenciales o de “crecimiento personal” en grupos grandes. Incluso otros autores describen que “en estos seminarios se potencian sobremanera los sentimientos de fusión, de grandiosidad, exaltación […] lo que puede conducir a cierta difusión de la identidad […] que se explota para asegurar una mayor identificación con el programa y llevarles a que recluten nuevos participantes”.

Estos seminarios suelen realizarse en fines de semana intensivos, generalmente en hoteles o lugares de grandes convenciones, con unos 200-300 participantes (entre ellos, muchos voluntarios, personal de apoyo, etc.)  y con una serie de actividades y tareas de las que se exige no comentar fuera del grupo y que van orientadas a mostrar cómo los participantes tienen “limitaciones” en sus vidas que no les dejan avanzar.

Muchos de los testimonios que nos han llegado informan sobre actitudes abusivas dentro de los seminarios y humillaciones públicas. El ambiente en estos seminarios está muy cargado emocionalmente, utilizándose una jerga en donde las palabras conocidas cambian de sentido en ese contexto y son utilizadas para conseguir una mayor adhesión al grupo (así, se habla de “compromiso”, “responsabilidad”, “entrega”, “dejar ir”, “integridad”, etc.).

Según la experiencia de diversos participantes, cuando se termina un nivel, se anima a traer a conocidos, amigos o familiares al “proceso”. Muchos testimonios describen cómo han sido presionados para “reclutar” nuevos participantes, hecho que es reforzado por la organización y definido como un importante logro.

Alguno de los motivos de crítica que se dirigen a este tipo de dinámicas grupales pasan por:

– La atracción de nuevos participantes es una constante en estos grupos, que definen como “reclutar” mediante invitaciones de miembros más avanzados a familiares, amigos o personas en el lugar de trabajo. En algunos programas, el reclutamiento de nuevos participantes es una condición indispensable para la participación en niveles avanzados; el “reclutamiento” termina deslizándose así al proselitismo.

– No se ofrece una información transparente y clara sobre la naturaleza del programa “lo has de vivir por ti mismo” suele ser una de las respuestas habituales, hinchándose la presentación para dar una imagen de falsa profesionalidad.

– No hay formación mínima y suficiente de sus “instructores” o “facilitadores”, son personas que tan sólo han pasado el programa y se dedican a replicarlo sin atender a las diferencias individuales entre las personas. No hay evaluación psicológica previa alguna, ni tampoco contraste con otras modalidades de coaching, la bondad del sistema se sostiene por “numerosos testimonios de personas que pasaron la experiencia”.

–  Suele darse una fuerte presión para seguir participando en los siguientes niveles, en ocasiones puede inducirse la toma de decisiones rápidas o firmar documentos en momentos de mayor intensidad emocional grupal.

–  La mayor parte de los procedimientos que se ponen en marcha dentro de estos grupos suelen enmarcarse dentro de la psicología popular o bien hacer uso extensivo de procedimientos similares a la PNL o claramente sugestivos o sin suficiente evidencia científica e inclusive con nociones vagas de la new age.

–  Suelen ser actividades destinadas a agotar a los participantes, con sesiones maratonianas e interminables, sin poder salir de la sala para ir al lavabo o hacer una llamada, con una disposición espacial donde se marcan las diferencias entre facilitadores y participantes.

–  Las actividades se orientan a presionar a los participantes para un cambio actitudinal. Se les anima a “confesar públicamente” sus conflictos o dificultades, doblegándose las voluntades mediante descalificaciones públicas “por tu bien”, se alternan actividades excitantes con otras tranquilizadoras alterando el estado emocional de los participantes y aumentando la confusión.

–  Este tipo de “programas” no suelen incluir filtros adecuados para la selección de los participantes. Cierto es que a mayores problemas previos a la realización de los seminarios, mayores riesgos de descompensación psicológica. No son infrecuentes los ataques de angustia francos, reacciones hipomaníacas e incluso se ha descrito en la literatura descompensaciones psicóticas.