Charlatanería y sectarismo: de la incompetencia al abuso terapéutico

El pasado mes de julio L’Express incluía un artículo sobre los riesgos de ciertos “terapeutas” y determinadas “terapias” que aparte de no disponer evidencia mínima de su efectividad puede terminar por suponer un riesgo para la salud mental de los pacientes.

En el artículo, se mencionaban entre otras las propuestas basadas en “el grito primal” así como diversas modalidades de “rebirthing”, técnicas popularizadas a inicios del 2000 en los Estados Unidos bajo la promesa de “llevar a los pacientes hasta las emociones más primitivas ligadas con el momento del nacimiento”.

En este tipo de terapias no son atípicas las descompensaciones psicológicas, sea por la incompetencia del “terapeuta” sea por la misma omnipotencia del autoproclamado “terapeuta”, las más de las veces insuficientemente entrenado.

La MIVILUDES ha alertado igualmente en los últimos años de “terapias” basadas en la inducción de falsos recuerdos basados en supuestos abusos cometidos en la infancia. Este tipo de “terapias” se basan “en una relectura superficial de Freud” y por lo general sostienen que la fuente de todos los problemas del paciente es la familia, a la que definen como “tóxica”. En este tipo de “técnicas”, no son raras las alegaciones por violaciones, incesto u otros tipos de supuestos abusos sexuales acaecidos en la infancia del paciente.

Otra de las variadades que se ha instalado con cierta fuerza en los Estados Unidos son las “terapias” basadas en la idea que el paciente sufrió “abusos satánicos rituales” en su infancia y la causa de todo su malestar radicaría en este hecho “reprimido”. En esta ocasión, determinados profesionales -incluso de la salud mental- sostienen la veracidad de tales recuerdos (véase el capítulo de Beit-Hallahmi en Perlado, M. (2005) (Coord.), Estudios Clínicos sobre Sectas. Barcelona).

El auge de estas “nuevas terapias” (entre las que se encuentran diversas modalidades de “terapias energéticas”, “terapias new age”, “el coaching coercitivo” y otras submodalidades vinculadas a nociones más o menos borrosas de la psicología de la Gestalt) ha sido tal en los Estados Unidos que a lo largo de los noventa se llegaron a interponer 1800 demandas judiciales por supuestos “recuerdos recuperados”, aproximadamente unos 70 de esos casos mencionaban “incesto o violación”.

Convienen recordar a los usuarios de estas “terapias” que cuando un terapeuta insiste en que la fuente de todos los males es la familia (“la familia es tóxica”) y consigue desvincular al paciente de la misma (“desapego”), este es el primer paso para que se desencadene un proceso de manipulación psicológica.