Numerosos asistentes a un seminario de crecimiento personal resultan heridos por quemaduras

De acuerdo con el capitán de los bomberos del condado norteamericano de San José, al menos 21 personas tuvieron que ser atendidas por lesiones debidas a las quemaduras recibidas tras participar en el evento de cierre de un seminario del gurú de autoayuda Tony Robbins.

Robbins, actor de 52 años, transformado a orador en grandes eventos de autoayuda, autor de numerosos libros relacionados con la PNL y otros recursos de “crecimiento personal” y autoproclamado “coach”, empezó su carrera a través de la enseñanza de la programación neurolingüística (PNL) para más tarde incluir en sus seminarios de crecimiento personal el procedimiento de “caminar sobre fuego” (firewalking). Es uno de los referentes más citados entre otros autoprocamados gurús del crecimiento personal y el “coaching” no profesional.

Se supone que a través de estas prácticas de caminar sobre brasas o piedras ardientes, los participantes mejorarán personalmente, se robustecerán o incluso podrán desarrollar “facultades latentes”. En esta ocasión, Robbins había convocado a un aforo de 6000 personas a un evento llamado “Desata el poder interior”. Y justo al final de este “encuentro inspirador”, en un ambiente de alegría, con cantos de mantras y expresiones de júbilo en una noche en la que bastantes asistentes debían pasar por el firewalking, empezaron a escucharse los gritos de numerosos participantes cuyas suelas empezaban a quemarse por los carbones al rojo vivo.

Alguno de los seguidores del evento recuerda estos momentos con angustia, “se escuchaban gritos de dolor, de agonía […] una mujer lo estaba pasando tan mal que era horrible […] parecía una tortura […] se quemaban, pero luego pasaba otra persona, luego una fila más […] era muy extraño  […]. Otro de los asistentes, un joven estudiante de una ciudad vecina, grabó algunos minutos de esta escena en su videocámara, hasta que uno de los asistentes le exigió que dejara de grabar y guardara su cámara.

Otros asistentes han indicado que “superar esta práctica […]  mientras se canta el mantra de “musgo fresco” […] supone una importante superación personal” y eso pese a las quemaduras de menor grado con las que terminan. Otros indican -pese a acabar el seminario con los pies llenos de ampollas- que “para superarla, son importantes la fe y la concentración”.

Un comunicado difundido el viernes por la Robbins Research International, indicaba que “hemos estado impartiendo de manera segura esta experiencia durante más de tres décadas, y siempre bajo la supervisión de personal médico […] siempre trabajamos con los bomberos y el personal de emergencia para garantizar que el evento se realiza del modo más segura posible”. Sin embargo, en esta ocasión, aunque había personal de los bomberos presente, el personal asistente de emergencias quedó en espera bastante rato, debido a las numerosas lesiones que se han producido.

En el sitio web de Tony Robbins, “la experiencia de Firewalk” se presenta como un procedimiento de superación personal en donde la gente camina sobre brasas entre los 1.200 y los 2.000 grados Fahrenheit. Aunque eso es algo que el mismo Departamento de Bomberos de San José no recomienda.

David Willey, un profesor de física de la Universidad de Pittsburgh (Pennsylvania), ha publicado un texto sobre la práctica de “caminar sobre fuego”, indicando que “no necesita de ningún estado mental particular […] más bien, los factores clave son el corto tiempo de contacto y la baja capacidad térmica y la misma conductividad de las brasas […] la ceniza que se acumula en los carbones, pueden proporcionar aislamiento adicional”.

Robbins ha convertido con el paso de los años sus conferencias y seminarios en un negocio muy lucrativo, habiendo puesto en marcha uan fundación con su nombre orientada a difundir sus seminarios entre estudiantes y reclusos de prisión.

Robbins se ha visto envuelto en numerosos pleitos legales por plagio y violaciones de copyright. A inicios del año 2000, el mismo Robbins pleiteó contra The Vancouver Sun por haberle tildado en uno de sus artículos de “hipócrita”, motivo por el que debieron indeminizarle finalmente con 20.000 dólares.