Las sectas y la alimentación saludable

Según un reciente estudio llevado a cabo por Marion Goldman, de la Universidad de Oregon, desde la popularización de granola orgánica y la puesta en marcha de cadenas de restaurantes vegetarianos, diversos movimientos considerados sectarios han introducido cambios duraderos en la dieta de muchos americanos e incluso europeos, aún desconociendo el origen de los alimentos que están comiendo. Goldman presentó los resultados preliminares de su estudio sobre el tema en la reunión del pasado mes de noviembre de la Sociedad para el Estudio Científico de la Religión en Indianápolis.

La socióloga indicó  que algunos de estos movimientos han contribuido la innovación de la cocina popular, introduciendo a los estadounidenses a los nuevos enfoques. Por ejemplo, el Centro Zen de San Francisco adquirió una panadería durante la décadade los sesenta que empezó a importar pan especial a la Costa Oeste y el resto de los EE.UU. Otro movimiento, la Granja, una comunidad radicada en Tennessee, comercializa el primer tempeh comercial, un producto alimenticio de soja que ahora se encuentra en casi todos los supermercados habituales.

Otros movimientos no comparten necesariamente sus creencias y sus prácticas a través de los alimentos. Por ejemplo, la autora indicó que la mayoría de sushi que se consume en los EE.UU. viene a través de las flotas pesqueras de la compañía True World Foods, que de hecho está vinculada a la Iglesia de la Unificación; los beneficios de esta empresa ha ayudado a sostener la Iglesia en estos años en los que muchos miembros han abandonado el movimiento. O también es el caso del té y los cereales que se distribuyen a través de Golden Temple a cientos de sihks americanos, una compañía asociada al controvertido movimiento 3HO; esta misma compañía se ha lanzado, asimismo, a la distribución de la granola orgánica y ha inventado las Kettle Chips como una alternativa más saludable en comparación a otras marcas de patatas fritas.

No obstante, es menos frecuente el caso de movimientos que lleven directamente un negocio de alimentación y que perduren en el tiempo. Una excepción es el caso de Greens Restaurant, fundada por el Centro Zen de San Francisco, quienes introdujeron la comida vegetariana en tiendas de alimentos saludables para establecerlo como un estilo culinario propio en los EE.UU. Sin embargo, Goldman considera que la mayoría de los restaurantes operado directamente por uno de estos movimientos, tiende a tener una vida promedio inferior a los diez años de existencia.

Quizá la excepción más importante es la cadena mundial puesta en marcha por la Maestra Suprema Ching Hai, que en la actualidad cuenta ya con alrededor de 200 locales de Loving Hut Café, unos 40 tan sólo en los EE.UU. Los establecimientos, que venden platos veganos a buen precio, están a cargo de inmigrantes asiáticos y asiático-americanos, que se unen para la práctica de la meditación en “luz interior” y el “sonido”, más conocido como el Método Quan Yin, fundado por la misma líder espiritual vietnamita. Los menús y los vídeos que constantemente proyectan en los cafés, propagan una “versión blanda” de las enseñanzas del grupo para lograr atraer así a un público más diverso. Así, cada uno de esos cafés funciona como cafetería, centro de divulgación y fuente de ingresos.

Goldman añade que los empleado de la cadena Loving Hut Café “parecen felices de trabajar largas horas para el amor de su líder, sus amigos y de todo el planeta, por lo que a menudo su trabajo se convierte en una especie de culto, pidiendo muy poco en términos de ingresos o beneficios”.