Nuevo incidente mortal en un seminario new age

Hace escasos días, saltó a los medios canadienses la noticia del fallecimiento de una mujer que participaba en un seminario new age. Según informaron diversos medios norteamericanos, Chantal Lavigne murió en el hospital tras su participación en una ceremonia en el marco de un seminario en el que participaban ella y ocho personas más. Al parecer, la mujer de 35 años de edad, falleció por hipertermia justo cuando realizaban una práctica consistente en ser cubiertas de lodo, envueltas en plástico e inmovilizadas en cajas de cartón con instrucciones de hiperventilarse por cerca de nueve horas.

El seminario Dying in Consciousness (Muriendo en conciencia) lo dirigía una gurú llamada Gabrielle Fréchette, “terapeuta” que lleva realizando estos seminarios por más de dos décadas. Esta pretendida terapeuta asegura, asimismo, poder canalizar al personaje bíblico de Melquisedec y haber formado  más de 2000 personas en sus cursos. Según se ha llegado a saber, la joven fallecida había participado ya en otras 85 sesiones de esta “terapia purificadora”, habiendo dejado prácticamente 19 mil dólares.

Dianne Casoni, psicoanalista y criminóloga canadiense especializada en el fenómeno de las sectas destructivas, indicó que este tipo de prácticas suelen ser habituales en muchos grupos new age, a la vez que subrayó el hecho de la total impunidad de muchas propuestas asociadas a sectas o charlatanes debido a que no existen organizaciones encargadas de monitorizar la actividad de estos autoproclamados gurús.

Estas prácticas de simular la propia muerte están bastante extendidas entre algunos grupos de crecimiento personal (p.ej., meterse en un ataúd para representar la propia muerte u otras similares). Tampoco este es el primer incidente que aparece relacionado con gurús new age, como fue el caso años atrás de la niña Candance Newmaker en una sesiones de rebirthing, que llevó a que el mismo Senado emitiera una resolución en la que se describía al rebirthing como un procedimiento peligroso a la vez que se instaba a su prohibición, sumándose de esta manera a la opinión del Presidente de la Asociación de Psiquiatría Americana quien indicó ya en 2002 que “se trata de un método extremo, que supone serios riesgos y que no debería ser empleado bajo ninguna circunstancia”.