¡Vaya, pues no le dieron el Nobel!

Hace ya un tiempo, los miembros del llamado “Grupo Cero” anunciaron a bombo y platillo que su fundador, Miguel Óscar Menassa, había sido designado como candidato para el Premio Nobel de Literatura 2010 por una Asociación de Escritores (IWA, Asociación Internacional de Escritores) de la cual bien poca información se dispone.

La candidatura venía apoyada, fundamentalmente, por toda una serie de lugares vinculados directa o indirectamente con Menassa, así como de la gran mayoría de sus propios seguidores.

Menassa, que por activa y por pasiva se presenta como “psicoanalista, poeta, pintor, editor, director de cine y actor”, fundó en los setenta en Madrid  “uno de los más destacados movimientos científicos culturales desarrollados en el mundo en la segunda mitad del siglo XX”, aunque su trascendencia haya sido más bien nula en instituciones psicoanalíticas profesionales y ello pese a que Internet esté inundada de un sinfín de enlaces vinculados (unos 364.000 en estos momentos; pueden empezar a rastrearlos desde la entrada de Wikipedia de Menassa, que evidentemente está realizada por él mismo).

Revestidos de un lenguaje marxista y aparentemente lacaniano, la “Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero”, dispone en estos momentos de una extensa red de centros de “formación de psicoanalistas”, centros de Odontología, un grupo musical que pone notas a los poemas del fundador e incluso un equipo de fútbol inspirado por Menassa (“Club Deportivo Grupo Cero”). Publican la revista Extensión Universitaria, que suele distribuirse especialmente entre facultades universitarias y que se anuncia como “la revista de psicoanálisis de mayor tirada del mundo”, aunque no se sabe según qué criterio hacen tal valoración; también publican las 2001 Noches “una revista de poesía” y El Indio Gris, “una revista unipersonal de recolección de basura”. Han producido también algunas películas, con un impacto que ha brillado por su ausencia, y cuyas opiniones positivas provienen evidentemente de los mismos miembros o de personas simpatizantes con el movimiento.

Lo llamativo del caso es que han logrado introducirse en algunos medios académicos e incluso televisivos, ofreciendo sus opiniones silvestres sobre el deporte, la política, el cine o cualquier otra producción cultural. Disponen también de un canal de televisión y de espacios regulares en ciertos medios radiofónicos.

El Nobel, por cierto, finalmente no le fue otorgado, aunque no sabemos qué otra propuesta presentarán en el futuro para mejor gloria de su fundador.