La otra cara del movimiento de Gülen

Millones de musulmanes de todo el mundo idolatran al predicador turco Fethullah Gülen, nacido en Turquía en 1941 y a quien le gusta presentarse como “el Gandhi del Islam”. Dirige un movimiento que tiene numerosas escuelas en unos 140 países, un banco, diversas empresas, hospitales, compañías de seguros e incluso una universidad. Gülen sostiene que buscan “promover el diálogo intereligioso”, aunque ex miembros de la organización han descrito a Die Spiegel un movimiento que se acercaría al funcionamiento de una secta y algunos creen que funciona como una organización secreta que buscaría expandir su poder en Turquía.

Sus actividades suelen ser atrayentes, como la reciente “Olimpíada Cultural” celebrada en la Universidad Técnica de Berlín, en donde los jóvenes cantan canciones y en donde se buscan talentos. De hecho, la asociación cultural que promociona el concurso en la Universidad de Berlín es también parte del movimiento Gülen. Por tanto, no es sorprendente que muchos de los participantes asistan a las escuelas Gülen, que las empresas asociadas a Gülen estén patrocinando los Juegos Olímpicos Culturales o que los medios de comunicación vinculados a Gülen estén informando sobre este evento.