Romper el silencio de las derivas sectarias en comunidades religiosas

El Consejo de Administración de la asociación que ayuda a las víctimas de los movimientos religiosos en Europa y sus familias (AVREF),  escogió el pasado 14 de diciembre a Aymeri Suárez Pazos como nuevo presidente. Después de su paso por el Opus Dei desde sus 14 años, hasta su abandono, para “vivir su vida como un hombre libre y dirigir su propia conciencia” según sus propias palabras, ahora este ingeniero de 42 años y padre de dos hijos, director y gerente de una compañía de teatro, asumirá las funciones de presidencia de la mencionada asociación.

Los dos objetivos declarados de Aymeri Suárez-Pazos, pasan por la reconstrucción personal de los ex miembros de comunidades religiosas aisladas y fortalecer la difusión pública entre las autoridades civiles y religiosas.

La elección de Suárez-Pazos ha sido bien recibida entre asociaciones de lucha contra el sectarismo, que hasta el momento no se sentían escuchadas por las autoridades eclesiales; la llegada del nuevo Papa junto con el trabajo del obispo Georges Pontier -nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Francia- “abre ahora la esperanza de ser escuchados”, manifestó Jacques Héliot.

Suárez-Pazos fue el signatario del pedido a “romper el silencio”, dirigido a la Conferencia de Obispos de Francia a principios de noviembre, con la sesión plenaria en la que se atendió a cuarenta víctimas de derivas sectarias. El pasado 7 de noviembre, el obispo Georges Pontier respondió a su solicitud y expresó el compromiso de los obispos franceses contra las derivas sectarias en comunidades religiosas católicas.

La AVREF fue fundada en 1998 por un grupo de padres en respuesta al “deterioro de la salud de sus allegados, tanto física como mental, en algunas comunidades católicas”. La asociación comprende ahora unos cincuenta miembros, la mayoría de ellos son católicos, practicantes o ex católicos, familiares o ex miembros de comunidades religiosas como pueden ser el Opus Dei o los Legionarios de Cristo, pero especialmente a movimientos que tienen más derechos en Francia, como las Hermanas Contemplativas de San Juan, los Hermanos de San Juan, las Hermanas de Belén, las Hermanas Apostólicas de San Juan, así como congregaciones pequeñas como la Familia Misionera de Notre Dame,  Bienaventuranzas o la Fraternidad Eucarística.

La asociación apoya religiosos que han dejado a las comunidades abusivas en la rehabilitación psicológica y social. También apoya a las familias de los religiosos que preguntan acerca de las situaciones de abuso o con sus seres queridos después de la salida de una comunidad. Financiado exclusivamente de las cuotas de afiliación, AVREF está tratando de ser reconocida como asociación de utilidad pública.