Indemnizan a un ex miembro del Ashram Shambala por daños psicológicos

Un hombre de un pequeño pueblo de Siberia ha ganado un juicio contra Konstantin Rudnev, gurú de Ashram Shambala, siendo indemnizado con aproximadamente 11.000€ por daños psicológicos, tras su estancia en el mencionado grupo.

Según el Tribunal, el demandante, un residente de Strezhevoy -ciudad en la región de Tomsk, en Siberia Occidental-, empezó a asistir a seminarios realizados por el grupo en torno a 2003.

El Tribunal ha indicado que poco después, “el comportamiento del demandante cambió drásticamente después de asistir a los seminarios, leer libros de Rudnev […] escuchaba las cintas de audio y veía continuamente cintas de video que compraba en los seminarios”.

Y añaden que “terminó perdiendo el interés por todo […] excepto por las actividades del Ashram Shambala, llegando a pelearse con sus familiares, evitar el contacto con otras personas ajenas al grupo, dejó sus estudios y se alejó de sus antiguos amigos”.

Según recogían diversos medios rusos, el Tribunal concluyó que “se le terminó por desencadenar una alteración mental que afectó a todas las áreas de su vida […] perdió años de su vida tratando de recuperar la estabilidad y todavía no puede llevar una vida normal”.

Como ya recogíamos en EducaSectas, ya hace más de veinte años que Konstantin Rudnev- un hombre de 44 años, de profesión ligada a la construcción de maquinaria-, declaró que él era el Mesías enviado a la Tierra para salvar al mundo. Habiendo iniciado actividades en torno a 1989 en Novosibirsk, llegó a disponer de numerosas sucursales en 18 regiones de Rusia, incluyendo Moscú y San Petersburgo.

El grupo puede disponer de unos 30.000 miembros según algunas estimaciones, aunque tan sólo 16 personas se han presentado como partes perjudicadas en casos contra Rudnev. De hecho, las Pesquisas judiciales se iniciaron en 1999, 2004 y 2008, pero en cada caso no llegaron a juicio porque los ex miembros se negaron a testificar en su contra.

En 2010, Rudnev fue detenido en Novosibirsk y, posteriormente, recibió una sentencia de 11 años de prisión el 7 de febrero de 2013. Fue condenado por la violación de cuatro artículos del Código Penal, concretamente por la violación diversos derechos humanos bajo pretexto religioso, incluyendo también delitos de violación y agresiones físicas y sexuales, así como su implicación en una trama de venta de drogas.