Los Amigos de Dozulé continúan con sus Cruces del Amor

El 28 de marzo de cada año, numerosas personas peregrinan a la Bretaña francesa para acudir a Dozulé (Baja Normandía, Francia), pequeño pueblo en donde Madeleine Aumont aseguraba haber recibido numerosas apariciones entre 1972 y 1978. En total, unas 49 apariciones milagrosas. Entre ellas, supuestas apariciones de una gran cruz luminosa, apariciones de Cristo, apariciones de la Sagrada Forma o del mismo arcángel San Miguel.  Aparte, en algún momento también indicó haber avistado algún platillo volador y algún que otro extraterrestre

Desde entonces, la Asociación de Amigos de la Cruz de Dozulé se reúne anualmente cada 28 de marzo en el lugar en donde pretendidamente sucedieron tales sucesos milagrosos. Aunque según recoge France 3 recientemente, el número de personas que se llega a congregar en tal ubicación ha ido en descenso con el paso de los años, de tal forma que si bien en 1985 se reunieron unas 3.000 personas, el pasado mes de marzo tan sólo se reunieron en torno a unas 500.

Aunque Madeleine Aumont murió el pasado mes de enero de 2016, sus visiones y mensajes todavía continúan alimentando las teorías de la Cruz Gloriosa de Dozulé. Los mensaje de Dozulé incluyen, sobretodo, la inminencia del Gran Advenimiento. En sus palabras: “no se lamenten del cataclismo general de esta generación, porque todo esto tiene que ocurrir […] están Viviendo el tiempo del supremo esfuerzo del Mal contra el Cristo… Gog y Magog, su número es incalculable […] Digan a la Iglesia que renueve su mensaje de Paz al mundo entero, porque la hora es grave. Satanás dirige el mundo, seduce a los espíritus, y los hace capaces de destruir la humanidad en pocos minutos. Si la humanidad no se opone, dejaré hacer y será la catástrofe, será tal que desde el Diluvio no se ha visto una similar; y esta antes de fin de siglo…”.

Según la versión transmitida verbalmente, Cristo instruyó a Madeleine a transmitir la urgente necesidad de construir una Cruz Gloriosa, una capilla y una piscina de depuración, ya que “la Cruz Gloriosa o la Señal del Hijo del Hombre es el anuncio del próximo Regreso en la Gloria de Jesús Resucitado. Cuando esta Cruz sea elevada desde la tierra, Yo atraeré a todos a Mí”.

Por ese motivo,  redactan una carta con gran precisión de detalles para la construcción de tal Cruz. Al final de una Comisión Diocesana de investigación, el Obispo de Bayeux publicaría una Orden a fecha 24 de junio de 1985 y una Declaración a fecha 8 de diciembre de 1985 en las que no reconocía el campo de Dozulé como lugar sagrado de peregrinación, declarando las apariciones fraudulentas, prohibiéndose la construcción de cualquier santuario o cualquier propaganda y la recaudación de fondos para la construcción de un santuario o una gigantesca cruz en su lugar.

El 25 de octubre de 1985, una carta de  la Congregación para la Doctrina de la Fe aprueba el procedimiento y las disposiciones de la Ordenanza, desligitimando las pretensiones de los seguidores de Dozulé.

En esos años, en torno a 1980, un profesor de yoga junto su esposa se vuelven asiduos a Dozulé y durante un par de años se encargan de transcribir las historias de las apariciones para dar a conocer “el mensaje de Dozulé”. De este modo, el 2 de abril 1982 se pone en marcha la asociación “Amigos de la Cruz Gloriosa de Dozulé”, cuyo objetivo es “transmitir al mundo el mensaje único, final y definitivo de  Dozulé; conseguir por todos los medios “elevar la Cruz Gloriosa y el Santuario, así como la piscina de depuración; promover todos los estudios necesarios para estos logros, así como cualquier serie de edificios adyacentes y vías de acceso para los peregrinos “. Junto a ello, la Asociación de Amigos remarca igualmente la importancia de la profecía cataclísmica, conforme se desencadenaría una guerra civil que daría paso a una guerra mundial nuclear: todo quedará destruido exceptuando los fieles seguidores de Dozulé.

Por esas circunstancias, varios seguidores dejan sus trabajos, sus familias y/o sus casas, pasando a vivir en casas alquiladas todos juntos y haciendo acopio de material en preparación del anunciado desastre. Estos adeptos serán los encargados de liberar a Francia, de hacer que surja el nuevo Rey que dejara su exilio para volver a Dozulé y vivir a la sombra de la Cruz Gloriosa que se habrá construido, para recibir así la Segunda Venida del Hijo de Cristo.

A finales de diciembre de 1982, una familia denuncia la deriva sectaria que ha tomado el grupo y una acción judicial lleva a que gran parte de los miembros abandonen el movimiento a finales de 1985, testificando muchos de ellos en causas judiciales abiertas. Eso obliga a cierta reorganización del movimiento, reescribiendo alguno de los libros publicados anteriormente y organizando las primeras peregrinaciones a Dozulé en un movimiento que había tenido ya suficiente eco a juzgar por las numerosas asociaciones que conformaban la nebulosa en torno a Dozulé: Los amigos de la Cruz gloriosa (1982), Asociación Católica de Bretaña Amigos de Dozulé (1984), Los Unos y los Otros EVA de Cristo Rey (1990), la Asociación Católica de Dozulé (1993), el Centro Internacional sobre Apariciones Sobrenaturales, el Monasterio Canónico de Nuestra Señora de la Merced, La Paz y la Alegría en la Cruz del Señor, La Tregua de Dios, La Palabra de Fe, “Evangelización Mundial”, el Centro de Distribución de la Paloma –  Mensaje de la Gran Cruz, el Movimiento Sacerdotal Mariano del norte de Francia, Ediciones San Rafael, los Amigos de los Caminos Marianos Occidentales, Ediciones Résiac Bon Secours, Priorato Roc Bendito, Nuestra Señora de la Fuente o los Apóstoles del Amor Infinito (que fueron desde Canadá para instalarse en Dozulé).

El mensaje de Dozulé ha tenido continuidad en la persona de la así llamada “Je Ne Suis Rien” (JNSR, Yo No Soy Nada), una seguidora del movimiento que ha seguido extendiendo el mensaje “único, definitivo y último” de la vidente. A través de JNSR, han pedido levantar en todo el mundo “Cruces de Amor” a millares de 7,38 x 1,23 metros. La idea es que al no haber podido construir la Gran Cruz proyectada por su fundadora (de 738 x 123 metros), la tarea es construir pequeñas cruces a escala 1/100 para completar la Gran Cruz que debería haber construido la propia Iglesia Católica.

Además, en estos momentos el mensaje de Dozulé tiene cumplimiento en Conchiglia, “a quien Jesús ha pedido que erija la última Cruz de Amor con la aprobación de la Santa Iglesia sobre el Cerro del Tepeyac (Ciudad de México)”. Conchiglia ha fundado el Movimiento de Amor San Juan Diego, a través del cual continúan difundiendo el mensaje de Dozulé e impulsando la construcción de Cruces de Amor por parte de miembros del movimiento.

En España, tenemos algunas Cruces del Amor repartidas por la península que podemos encontrar en Lérida (Barcelona); en Monte Picayo (Sagunto, Valencia); en Cullera y Salem (Valencia); algunas otras en Almería, Málaga, Cádiz, Huelva, Sevilla y Córdoba; otras en Pontevedra, Santiago de Compostela y Lugo; en Caces (Oviedo); en San Sebastián de Garabandal (Cantabria), en Bilbao (Euskadi), en Sabiñánigo (Huesca); en Palencia, Valladolid, Villacastín (Segovia) y Ciudad Rodrigo, en el convento de Las Carmelitas (Salamanca); y en Guadalajara (Castilla La Mancha).

Los “trabajadores de la Cruz del Amor” temen los peores desastres a la Humanidad si estas cruces no proliferan. Según el último censo ofrecido por el propio movimiento, se han llegado a construir en torno a 7.000 Cruces de Amor por todos los continentes, principalmente en África. Los adeptos continúan presentándose a si mismos como víctimas incomprendidas, sosteniendo con vehemencia que “es hora de salvar a todos los pecadores que no aman a Jesús”.