Un gurú de la autoayuda vuelve a ofrecer seminarios tras su salida de prisión

El controvertido gurú de la autoayuda James Arthur Ray, que fue condenado a dos años de prisión firme, ha vuelto a la escena de los cursos de autoayuda. De hecho, mañana viernes ofrecerá un nuevo curso en Phoenix, Estados Unidos. 

En noviembre de 2011, Ray fue condenado a dos años de prisión tras ser declarado culpable por las muertes de tres personas durante una ceremonia de sudación en Arizona. La condena inicial quedó rebajada tras indemnizar con miles de dólares a las familias de las personas fallecidas en su curso de autoayuda.

James Arthur Ray pasó hace años de ser un mero orador motivacional a ser una auténtica estrella de la autoayuda. Su éxito empezó a arrancar con “El Secreto“, en donde se pregona la llamada “la ley de la atracción”, es decir, la creencia conforme “los pensamientos se transforman en cosas” o que “los pensamientos positivos atraen resultados positivos”. “El secreto” promete una vida de ensueño siempre y cuando la persona “tenga la mente bien enfocada”.

Al poco tiempo, Rhonda Byrne publicaría el libro”El secreto”, que se convirtió en un fenómeno cultural, vendiendo unos 19 millones de copias en todo el mundo.  El tema central del mencionado libro es que si la persona “se enfoca hacia cosas positivas, mejorará sus resultados, incluyendo beneficios en la salud, la economía y una mayor felicidad”. El libro recibió amplia cobertura por el programa estadounidense de Oprah, alcanzando a partir de ese momento el éxito de ventas.

“Tu cuerpo es energía. Su coche es energía, su casa, todo, dinero, todo es energía”. Bajo ese lema, Ray empezó a ser invitado por diversos programas televisivos de amplia audiencia, realizó diversas giras por los Estados Unidos e incluso sería invitado por el jurado de Miss América. Pero no todo el mundo abrazó “El Secreto”. Newsweek calificó el libro de “deplorable”, al mismo tiempo que el psicólogo John Norcross lo describía como “pseudocientífico, un balbuceo psicoespiritual”. Al mismo tiempo, empezaron a aparecer las críticas conforme “El secreto” no presentaba nada nuevo, y no sólo eso, sino que en esencia se trataba de una mezcolanza de remedios envasados de autoayuda con referencias históricas engañosas para justificar su supuesta bondad.

Sin embargo, la crítica no disuadió a los millones de consumidores que compraron el libro. La popularidad de Ray fue en aumento. La revista Fortune indicó el pasado 2008 que “el secreto…es lo más competitivo en esos momentos dentro del mercado de la motivación …. una mezcla espumosa de sabiduría espiritual, lecciones de vida y asesoramiento para hacerse rico”. Ray se jactó de su éxito financiero y prometió a sus seguidores la misma abundancia financiera. Juntando estas nociones con el esoterismo, el chamanismo y la física cuántica, consiguió hacer el producto más creíble. Pero lo que mejor reforzó su éxito de ventas y su ascenso económico fue su aspecto: un hombre confiado, bronceado y rico.

Hasta que el pasado 2011, en un seminario de sudación chamánica, se produjo el desastre. Tras dos horas y media de seminario, acudieron los servicios de emergencias médicas a lo que primero parecía un suicidio en masa, según un testigo. Muchos de los participantes estaban aturdidos y desorientados, hablando o gritando delirantemente. Había vómitos y llanto. Otro participante había caído sobre las rocas ardientes en uno de los ejercicios, con quemaduras evidentes. Los médicos realizaron un RCP en al menos tres participantes inconscientes. El resultado: tres personas fallecidas y otros dieciocho participantes hospitalizados por quemaduras, deshidratación, insuficiencia renal, problemas respiratorios y agotamiento por calor.

Después de un juicio de cuatro meses, James Arthur Ray fue declarado culpable de homicidio por negligencia y condenado a dos años de prisión.

El evento que ahora promueve, y que arrancará mañana, tendrá un coste de 197 dólares, dando derecho a participar en el curso de cuatro horas para poder escuchar las respuestas de James Arthur Ray a las preguntas que se le formulen.

Y es que Ray asegura que su experiencia en la cárcel forma ahora la base de su nuevo programa de autoayuda.