El fundador de la Comunidad Budista Triratna se ve obligado a reconocer abusos

A poco de celebrar su cincuenta aniversario de existencia, la Comunidad Budista Triratna, una de las órdenes budistas más numerosas del Reino Unido, se ha visto obligada a reconocer la veracidad de las denuncias de abuso sexual después que un antiguo seguidor sostuviera que fue obligado a tener relaciones sexuales con uno de sus maestros. En paralelo, el fundador del grupo se ha disculpado por haber mantenido relaciones sexuales con devotos del grupo budista, algunos de las cuales podrían haber sido en contra de la voluntad.

La Comunidad Triratna, con decenas de miles de seguidores repartidos por el mundo, está ahora en unos momentos en los que se esfuerza en proteger su reputación, tanto ante la comunidad budista internacional como entre sus propios practicantes, muchos de los cuales se están cuestionando en qué medida se mantuvieron tales relaciones sexuales bajo coerción física o espiritual y durante cuánto tiempo pudieron extenderse dentro del movimiento.

Triratna, una Orden Budista fundada por Dennis Lingwood en Londres en 1967, inicialmente bajo el nombre de “Amigos de la Orden Budista Occidental (AOBO)”, es una comunidad budista muy próspera con unos 30 centros de retiro en el Reino Unido y otros 20 en países como Australia, Estados Unidos, Alemania o México . En nuestro país, disponen de dos centros principales, uno en Barcelona y el otro en Valencia. Asimismo, tiene centros de retiro en Teruel, en Villar del Arzobispo (Valencia), en Abella de la Conca (Lérida) y en Sella (Alicante). Algunos de sus practicantes ofrecen clases y retiros de mindfulness en centros de meditación, a la vez que establecen sinergias con terapeutas gestalt.

Aunque Dennis Lingwood (“Sangharakshita”) estudió y en algunos casos recibió iniciaciones de renombrados maestros budistas durante las dos décadas que pasó en la India -incluyendo a Jagdish Kashyap, Dhardo Rinpoche, HH Dudjom Rinpoche, HH Dilgo Khyentse o Jamyang Khyentse Rinpoche-, lo cierto es que como han señalado algunos estudiosos no llegó a trabajar nunca tan estrechamente con ninguno de estos maestros como para terminar siendo reconocido como “heredero del Dharma”.

El funcionamiento del grupo siempre llamó la atención, debido a su forma de organizarse mediante “jerarquías amistosas”. Asimismo, el hecho de que en los escritos de Sangharakshita y de su principal consejero Dharmachari Subhuti, aparezcan continuas referencias a la sexualidad en solitario y que ello se entremezcle con lo que denominan “amistad espiritual”, ha dejado siempre abierta la puerta a malosentendidos o riesgos de abuso sexual en la comunidad.

De hecho, entre las características distintivas de la AOBO destaca la aceptación abierta de las relaciones homosexuales entre sus miembros. En su biografía oficial, Sangharakshita sostiene que los hombres “deben romper su miedo a la homosexualidad”, enfrentándose al hecho de que puede nacer la atracción sexual hacia sus compañeros y amigos dentro la comunidad.

En la década de 1980, el centro de Croydon (Inglaterra) fue cerrado en medio de diversos artículos periodísticos aparecidos en The Guardian en el que se subrayaba la manipulación de sus miembros. Las denuncias más detalladas fueron las de Mark Dunlop, quien había vivido con el fundador de la Orden Budista Triratna durante varios años a inicios de los setenta, y que dejó el grupo en 1985. La denuncia describía detalles íntimos de lo que Dunlop caracterizó como “su relación” y afirmó que Sangharakshita le había dicho que “para desarrollarse espiritualmente tenía que superar su condicionamiento anti-homosexual”. Otro testimonio de aquel entonces indicaba también haber sido obligado a mantener relaciones sexuales: “el responsable de la comunidad era una personalidad muy poderosa, intrusiva e increíblemente manipuladora. Intuitivamente se daba cuenta de las vulnerabilidades de las personas”. El último foco de controversia giró entonces a la denuncia de una madre de un ex miembro de la AEBO que se había suicidado en 1990, tras una importante historia de depresión. Un informe de un psicólogo clínico decía, entre otras cosas, que “siente que la Comunidad intentó alejarlo de su familia y de las mujeres, y que se hicieron intentos directos para alentarlo a practicar la homosexualidad. Afirmó que no llegó a participar en las prácticas homosexuales, aunque se intentó que lo hiciera utilizando tanto incentivos como amenazas”.

Ahora, la problemática historia de la Orden y su fundador ha resurgido después de que Lingwood, de 91 años, hiciera una confesión pública a finales del año pasado. Tras ser tratado en un hospital por neumonía, Lingwood emitió una declaración reconociendo que: “[…] al ser yo el fundador, Triratna a veces tiene el sello, no del Dharma, sino de mi personalidad. Esta personalidad es muy compleja y en ciertos aspectos no actué de acuerdo a lo que mi posición demandaba de mi y a veces tampoco actué como un verdadero Budista. Estoy pensando particularmente en aquellas ocasiones en que lastimé, dañé o molesté compañeros budistas, dentro y fuera de Triratna”.

Su decisión de declarar públicamente los abusos, fue a consecuencia de toda marea de comentarios críticos en las redes sociales, en los que los antiguos miembros y los actuales expresaban abiertamente su preocupación por la cultura que había promovido el fundador dentro de la Orden. El mes pasado, un ex miembro alegó que había sido preparado para el sexo por otro miembro de la orden en el centro de Croydon en los años 80, cuando tenía sólo 16 años, es decir, era un menor de edad en ese momento.

En una declaración que puede encontrarse en su sitio web, la Comunidad ha indicado que “como parte de nuestro compromiso para salvaguardar el bienestar de los niños y los adultos vulnerables, el responsable de la salvaguarda de Triratna ha informado a los servicios sociales del sur de Londres, de conformidad con los requisitos formales de salvaguardia en el Reino Unido. Cuando sea necesario, pedimos a los miembros de la Orden que cooperen plenamente con cualquier investigación, en caso de que tenga lugar”.

Un documento producido por la Orden, que hasta no hace mucho podía consultarse online, sugería que las relaciones sexuales entre los estudiantes y los profesores podría ser beneficiosa. Un portavoz de la Comunidad ha indicado a The Guardiam que “lo sacamos de circulación no como una forma de encubrirlo, sino porque acordamos que era inadecuado […]  en el contexto de los años setenta […] Lingwood exploró las ideas griegas de las relaciones entre los hombres más jóvenes y mayores […] ahora ya no lo permitiríamos“.

En una entrevista con un seguidor budista en 2009, Lingwood afirmó con respecto a las relaciones mantenidas con alumnos de su Comunidad Budista que “es posible que igual en algunos casos no estuvieran tan dispuestos como yo había supuesto inicialmente […] no me considero un maestro con la M mayúscula […] he tenido muchos, muchos encuentros humanos, la gran mayoría no sexuales, y la mayoría de esos encuentros, incluidos los sexuales, fueron satisfactorios para ambas partes. Si hubieron encuentros que no resultaron satisfactorios para la otra persona, ya sea en el momento o en retrospectiva, entonces eso es una lástima y lamento mucho que ese fuera el caso”.

El Colegio de Preceptores de Triratna, su cuerpo de liderazgo, ha emitido una declaración en respuesta a las disculpas de Lingwood, indicando que “la consideración de algunos aspectos del pasado de Bhante [Lingwood] ha sido difícil para algunos de nosotros en el Colegio, como ha sido para muchos de nuestros hermanos y hermanas en la Orden y otros asociados con nuestra Comunidad. Bhante es el fundador de nuestra Comunidad y de la Orden Budista, sentimos una gran apreciación y gratitud hacia él por sus enseñanzas e inspiración, y al mismo tiempo debemos reconocer los efectos de algunas de sus acciones pasadas”. Por su parte, el portavoz de la Comunidad ha añadido que “todo el mundo sabe que ha tenido relaciones sexuales con algunos […] hay quien dice estar muy contento con esas relaciones, y otros dicen que no, que realmente no querían, y que se sintieron confundidos”.